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Si su empresa no le promociona, márchese


Cualquier profesional competente y con objetivos claros intenta avanzar en su compañía. Si no lo logra, lo mejor es plantearse otros destinos laborales. La vida profesional no termina en una empresa. Ni siquiera si esa compañía es la de sus sueños.

Por eso, si ascender en la organización se convierte en una misión imposible habrá que plantearse nuevos horizontes laborales.

La socia directora de Be Up, Pilar Jericó, recuerda que “no hay ninguna empresa perfecta”. Por tanto, si el desarrollo profesional es una prioridad y dicha firma no lo garantiza, “es mejor cambiar de compañía”. Aunque siempre partiendo de un análisis previo de la situación. Jaime Asnai, director ejecutivo de Page Personnel, aconseja “estudiar qué recorrido le queda a ese empleado en la empresa, porque puede haber alcanzado su techo profesional dentro de la misma, o bien no cumple con los objetivos y cualidades requeridas”. Una vez examinados los motivos que pueden provocar ese estancamiento, hay que tomar una decisión: quedarse o irse. Sonia Pedreira, consejera delegada de Odgers Berndtson, cree que cuando se plantea esta situación “hay que tomar medidas y empezar a buscar fuera”. Sin embargo, por razones personales, de comodidad o económicas, hay personas que prefieren quedarse en la empresa que ha frenado su evolución interna. En esos casos se suele producir lo que Pedreira denomina “adaptación pasiva”, es decir, “el empleado se adapta, pero con menor motivación, bajo rendimiento y despego por los proyectos que, a la larga, no es bueno ni para la empresa ni para el profesional”.

Otra situación se produce cuando el profesional que desea ascender en la compañía se basa en expectativas ajenas a la realidad. “Es en ese momento cuando se genera frustración, porque faltan capacidades para el puesto al que aspira, y hasta que esa persona no llegue a la conclusión de que no puede hacer cosas a ese nivel no podrá superarla”, explica la consejera delegada de Odgers Berndtson.

Pasos a seguir
Dado que en muchas ocasiones lo que pensamos y la realidad no son siempre términos ligados, cualquier profesional que se precie debe tener un plan laboral factible porque una empresa no es para siempre. Pero, si el objetivo es ascender en una determinada compañía hay que tener claras las vías a nuestra disposición para intentar tener éxito en esta tarea, comenzando con un análisis pormenorizado de las capacidades y habilidades con las que se cuenta. “Cuáles son mis competencias, dónde puedo aportar valor y qué es lo que me mueve”, según apunta Carlos Recarte, socio de Neumann International, son las preguntas que se debe hacer aquel que quiera evolucionar en la organización. Y no se debe ir con prisa. “La carrera profesional en una empresa suele suponer una carrera de fondo”, explica Jaime Asnai, “por ello, lo importante para afrontar nuevos retos es haber consolidado los anteriores”.

El positivismo, la innovación y la proactividad están ligados a querer ir más allá en la compañía

Según el director ejecutivo de Page Personnel, “para alcanzar nuevas metas, algunos valores como el positivismo, la ambición, la proactividad y la innovación están vinculados con querer ir más allá de lo realizado hasta el momento”. La actitud, coinciden los expertos consultados, es la base para intentar tener éxito en este avance. Pero no lo único. Pilar Jericó apunta también a la influencia como un paso para lograr este objetivo: “Identificar quién tiene la capacidad de poder ofrecerte ese puesto” para poder terciar en la decisión. Y no sólo en la del decisor final. “A veces es más efectivo tener la capacidad de influir en la persona de confianza de aquel que decide el cargo”, indica Jericó. Una vez alcanzado este objetivo es importante saber venderse. “En ocasiones nos puede dar pudor, sin embargo es fundamental a la hora de lograr determinada posición”. Pero, cuidado, según Marisa Latiegui, executive career consultant de BPI, hay que posicionarse en la compañía dejando cierta distancia con la línea de poder.

Las evaluaciones anuales son de gran ayuda para conocer las opciones que se tiene en la empresa. Según Pedreira, “estas prácticas ayudan a conocer qué expectativas de futuro se tienen en una compañía”. Sin embargo, no todas las firmas disponen de un recurso de tasación laboral como este, por lo que también es importante que el empleado que quiera ascender “esté en contacto con su responsable directo para averiguar su plan de futuro y saber qué tiene que hacer para mejorar su situación en la organización”.

No perder el rumbo
Buscar en la empresa el puesto que encaje con las posibilidades reales que un empleado tiene es ético. Lo que no se puede es “tener prisa por conseguirlo”, señala Recarte. “No hay que ser excesivamente ambicioso, ni egoísta y evitar ser la sombra del jefe. Hay que ser prudente, procurar no hablar más de la cuenta y saber escuchar, porque sólo así se conocerá el funcionamiento de la compañía”, explica el socio de Neumann International. Latiegui también apunta el uso de información privilegiada como uno de los errores para trepar en una compañía. “Se puede volver en contra”, advierte. Y es que, según Francisco J. Fernández Ferreras, socio de organización y personas de Everis Business Consulting, “obsesionarse con la meta en lugar de con el camino puede hacer caer en actitudes poco humanas, éticas y estéticas, porque las decisiones se tomarán en base a conseguir el puesto”.

También hay que tener claro si lo que se busca con este cambio es una promoción en materia salarial o responsabilizarse de nuevos proyectos que estimulen. Para eso no es necesario un ascenso vertical. Basta con la rotación horizontal. Pedreira señala que “un cambio de posición con nuevos retos alienta intelectualmente a un empleado. A veces, suele dar mejor resultado que una subida en el organigrama interno de esa empresa. La tendencia de ascender en ocasiones se convierte en la antesala de un fracaso”.

Lo importante es que los profesionales sepan diferenciar un ascenso del reconocimiento por un trabajo bien hecho. “¿Nos vamos a pasar la vida peleando por algo que quizá no te va a hacer feliz?”, se pregunta Recarte. “Hay vida después de cualquier empresa. Lo importante es que sea la persona quien decida qué quiere hacer y hasta dónde quiere llegar en su carrera”.

Cómo actuar si se asciende
· Seguir trabajando con naturalidad y con la misma convicción que ha llevado a la empresa a reubicar a ese profesional en un puesto de mayor responsabilidad.

· Aportar savia nueva, propuestas e ideas innovadoras.

· Actuar con cierta prudencia al principio.

· Escuchar y empatizar con el nuevo equipo, así como hacerle partícipe de los objetivos comunes, llegando a consensuarlos con ellos a través de un mensaje claro, conciliador y motivador para producir un efecto balsámico en épocas de cambios.

· Antes de tomar decisiones drásticas (en términos de cambios de personas en los equipos) que pueden ser reconducibles, deben estudiarse todas las opciones posibles.

· Actuar con madurez y ser fiel a los principios, ser justo e intentar ganar autonomía.

 

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