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Una tasa de paro del 22% pone en entredicho el Estado del bienestar


José Manuel González-Páramo (Madrid, 1958) conoce bien los entresijos del poder económico. Fue consejero del Banco de España entre 1998 y mediados de 2006, cuando pasó al comité ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), a propuesta del Gobierno del PP. Muchos creen que formará parte del equipo económico de Rajoy, quizá como gobernador del Banco de España. Él no lo niega. Desde la ortodoxia del BCE reclama austeridad a los Gobiernos y más capital a los bancos, así como una profunda reforma laboral para España. Tras un acto en la Fundación Santander dijo que lo que está en juego es el Estado de bienestar si se mantiene el paro.

“Los Gobiernos deben ser más austeros y la banca debe recapitalizarse”

“Los ciudadanos europeos saben que el euro es el futuro que tenemos”

“Pensar que más euro es ceder ante Alemania es injusto y un gran error”

“Lo extraño es que con un 22% de paro un país no se levante socialmente”

“Creo que parte del sistema financiero español sigue en la ‘Champions”

“Los bancos deben dejar de pagar dividendo para capitalizarse”

Pregunta. ¿La llegada de Draghi a la presidencia del BCE y la bajada de tipos es una enmienda a la política de su antecesor?

Respuesta. De Draghi se tiene que esperar continuidad, como él dijo. El mandato del banco sigue siendo el mismo. La bajada de tipos no fue una decisión de Draghi sino del Consejo por unanimidad.

P. ¿Pesará sobre él su pertenencia a Goldman Sachs, por la participación de esta firma en el escándalo de la ocultación de cuentas en Grecia?

R. En absoluto. Todo el mundo sabe que no tuvo nada que ver con ese asunto. No será un lastre para él.

P. ¿No es contradictorio bajar tipos porque viene una suave recesión y, a la vez, reclamar la recapitalización de los bancos (es decir, menos crédito) y la austeridad a los Gobiernos (esto es, menos crecimiento)?

R. No. El epicentro de las tensiones sigue estando en la deuda soberana y la conexión que tiene con la debilidad del sistema bancario. Ahora la desconfianza se refleja en la financiación de la banca. Hay que pedir que los Gobiernos y los bancos cumplan con su responsabilidad. Los bancos, recapitalizándose, y los Gobiernos aplicando planes de austeridad y reformas estructurales. Europa debe convencer al mundo de que tiene potencial de crecimiento y las primas de riesgo bajarán.

P. ¿El abuso de austeridad lleva a una recaída en la recesión?

R. Estamos viendo medidas que intentan limitar el aumento de la deuda pública. Hay margen en reformas estructurales, control presupuestario y mejora de la gobernanza. Tenemos una moneda única pero todavía falta poner en pie la gobernanza que fortalecería el euro.

P. ¿Por qué la UE y el BCE han sido incapaces de solucionar la crisis?

R. Hemos avanzado de una manera excesivamente lenta ante las presiones que recibíamos de los mercados. La gravedad de la situación se reconoció en mayo de 2010. Se ha progresado en el ámbito monetario, pero muy poco en la integración de políticas fiscales. Es necesaria la intervención de 17 Parlamentos para dar pasos sustantivos y los mercados no están dispuestos a esperar. Ha habido avances, pero más lentos de lo que esperaban los mercados. La UE tiene que dar un salto de tal magnitud que su legitimidad democrática probablemente requiera un cambio en el Tratado.

P. Eso supondrá mermas en la soberanía de cada país. En mitad de una crisis tan dura, ¿es viable esa cesión de soberanía hacia el eje franco-alemán?

R. El euro es el único futuro que tenemos por delante. Los ciudadanos europeos son conscientes de que Europa o se une más o no será.

P. La percepción es que eso será una cesión de soberanía a Alemania.

R. Esa visión me parece un gran error. Y además injusta. Es cesión de soberanía hacia la eurozona o la UE. Y Alemania tiene ahí un peso importante, como lo tienen otros.

P. El PP habla de flexibilizar más el mercado laboral. El PSOE de bonificar contrataciones. ¿Qué reforma laboral le gusta más al BCE?

R. Hace falta una reforma laboral, y eso lo reconoce hasta el Gobierno. Desconozco las propuestas de los partidos, pero los problemas de fondo son el grado de centralización de la negociación laboral y el poco reflejo que tienen las condiciones de sector en la negociación salarial. Esto es causa de mucho desempleo. La indiciación salarial (ajuste del sueldo al IPC) es un desastre porque retrasa el ajuste laboral.

P. Es curioso que la evolución de los sueldos de la jefatura del FMI, que recomienda eso mismo, y el presidente del BCE

[que se subió el sueldo el 2% en 2010 y el 2,5% en 2009] estén vinculados a la inflación.

R. No es así. No voy a explicar el procedimiento, pero algún año se ha subido cerca del 0%. La indiciación salarial es incompatible con el euro en donde su banco central ancla la estabilidad de precios. Este problema se refleja en el paro y particularmente en su dimensión más fea, el paro juvenil, que se acerca al 50%.

P. ¿El nuevo Gobierno solucionará esto?

R. Confío en que, gane quien gane, esto lo tenga meridianamente claro.

P. Pero su propuesta se parece más al PP. ¿No provocaría eso una gravísima conflictividad social?

R. Pensemos en la alternativa: evitar una tasa de paro sostenida del 22%. Lo extraño es que un país con un paro del 22% de paro no esté levantado socialmente.

P. ¿No será porque hay mucha economía sumergida?

R. Es una hipótesis. También hay que considerar lo que representan la red familiar y el Estado de bienestar. La combinación permite, temporalmente, limitar el impacto de la crisis, pero no es sostenible a medio plazo.

P. ¿Está en juego el Estado de bienestar?

R. Con tasas de paro del 22%, sin discusión. Los logros sociales se basan en la contribución de todos para financiarlo. Por eso es tan importante la reforma laboral, que es la base de los ingresos del Estado. El paro es una fuente de gasto e impide que se financien las pensiones porque las carreras laborales son muy cortas. Casi todo en el futuro tendrá que ver con la reforma laboral.

P. ¿Cómo se ve a España desde fuera en su combate contra la crisis?

R. España atacó la crisis con retraso. Tardó más que otros países europeos en tomar medidas. Quizá se tranquilizó porque había superávit y la deuda soberana no estaba bajo presión, que ocurrió en mayo de 2010. Para entonces, los precios de la vivienda ya habían bajado y la rigidez del mercado laboral era un problema viejo y agudizado. La prueba es que España creció muchos años por encima del 4% y apenas consiguió bajar el paro del 10%.

P. Incluso se dijo entonces que el sistema financiero era de Champions…

R. Y creo que lo sigue siendo. Pese a los problemas que tiene, logra funcionar con entidades que siguen siendo primeras marcas mundiales. Aunque es cierto que la crisis se está llevando por delante un modelo de cajas de ahorros que, pese a que ha funcionado durante más de un siglo, en algunos casos es inviable.

P. Las pruebas de esfuerzo se han criticado mucho. Dexia salía entre las buenas y en semanas tuvo que ser rescatada…

R. La prueba solo era un ejercicio para dar más confianza, no una garantía absoluta, porque las entidades dependen de los cambios en el sentimiento de los inversores. Las pruebas de solvencia estuvieron bien diseñadas.

P. La banca percibe que el cierre del grifo del crédito es inevitable. ¿Lo es?

R. Si esa es la conclusión, hay razones para preocuparse. Cortar el crédito es un error y en último término perjudica al propio sistema financiero y a la banca. Lo único que sabe hacer mejor la banca que otros agentes económicos es prestar. Si renuncian a esa función están disparándose en el pie y dejan hueco para buenos negocios. Lo que deben hacer es deshacerse de actividades que fueron atractivas pero que hoy carecen de sentido. Deben dejar de pagar dividendos para capitalizarse; no veo que eso sea algo sacrílego. Sobre todo mientras el mercado no vuelva a abrirse. Es mucho mejor no pagar dividendos que dar entrada al Estado en el accionariado.

P. ¿La banca española lo tiene peor que las demás?

R. Si queremos que los mercados confíen en las entidades españolas, enfrentadas a la burbuja inmobiliaria, a una tasa de paro alta y a oscilaciones de la deuda soberana, no hay otra forma que tener suficientes colchones de capital.

P. ¿El Banco de España es más exigente que otros supervisores?

R. Es objetivamente contrastable que el Banco de España es más conservador y más estricto que el resto. Exige más capital por unidad de riesgo.

P. Antes ha dicho que el Gobierno actuó tarde. ¿El Banco de España también?

R. Ex post siempre es fácil decir si se ha hecho deprisa o no. No hay que olvidar que las competencias sobre el sistema financiero no solo dependen de él, sobre todo, en lo referente a las cajas. El supervisor quiso actuar más deprisa pero no pudo porque no era autónomo en la toma de decisiones. Sobre el problema inmobiliario, el supervisor “atornilla” a las entidades que se quedan con activos con recortes de valoración. La mejor noticia para el mercado sería que el precio de la vivienda tocara suelo, pero no ha ocurrido todavía.

P. Se calcula que el sector privado y público español necesita financiarse en 300.000 millones en 2012. ¿Lo conseguirá?

R. Depende de la economía española y de lo que hagan sus autoridades y las de la UE. España tiene que alejarse de voces que dicen que sin ayuda externa no va a salir adelante.

P. ¿Por qué no se han saneado los activos tóxicos que generaron los créditos subprime que todavía están en entidades alemanas o francesas? En Bruselas se dice que no se sabe cómo están los bancos.

R. Bruselas no sabe cómo están los bancos, pero la EBA y los supervisores sí. Los productos subprime son de otra época. No digo que no quede nada, pero no hay supervisor tan irresponsable como para olvidarse de lo que sucedió con las titulizaciones y los derivados. El BCE trata de influir siendo más estricto con las titulizaciones que aceptamos. La opacidad no dará liquidez.

P. ¿Desaparecerá la banca en la sombra?

R. Eso es otra cosa distinta de las titulizaciones, porque incluye a hedge funds que pueden tener actividades saludables. Creo que a la banca en la sombra hay que someterla a la luz. No podemos permitirnos no conocer quién les financia, qué exposiciones tienen… forman parte del riesgo sistémico y deben estar bajo nuestro control.

P. Draghi es cauto con la compra masiva de bonos, pero la situación de Italia anticipa una crisis. ¿Qué tiene que pasar para que el BCE intervenga en el mercado?

R. La discusión de la compra de bonos se saca de lugar. No somos prestamistas de última instancia. El Banco ha actuado cuando ha sido necesario. No hay que olvidar que la creación de dinero redunda, andando el tiempo, en inflación. Y el BCE esteriliza cada euro de compra de bonos. Los problemas italianos son, en primera instancia, de Italia y solo ellos van a resolverlos.

P. ¿Es cierto que el BCE marca precios de la deuda española o italiana en el mercado para forzar a esos países a hacer reformas?

R. Dialogar con los Gobiernos a través del mercado es algo que un banco central no puede hacer.

P. ¿Envía el BCE cartas a los Gobiernos recomendando reformas? ¿Se han enviado a España?

R. Las comunicaciones del BCE son tanto públicas como privadas. El Gobierno español recibe constantemente mensajes. Nuestros mensajes a todos los Gobiernos no son nuevos y son bien conocidos.

P. ¿Hubo carta al Gobierno español?

R. No voy a contestar porque creo que no es relevante.

P. Sí es relevante que exista la carta porque supone que el BCE interviene en la política económica…

R. Si la carta existe, alguien la tendrá y se podrá obtener. El BCE siempre ha actuado en la misma línea de llamar a la estabilidad presupuestaria y la reforma estructural.

P. ¿Las ayudas del BCE a los países en los mercados son a cambio de reformas?

R. Cualquier actuación no convencional solo es eficaz si el resto de las piezas funcionan, pero el BCE no negocia con nadie. Hasta ahí podíamos llegar. Somos independientes en nuestras decisiones, que jamás responden a un quid pro quo.

P. ¿Espera formar parte del próximo Gobierno, si es del PP?

R. Tengo un trabajo muy importante que hacer hasta el 31 de mayo. No contemplo no cumplir con mi mandato.

P. Y después ¿se ve gobernador del Banco de España?

R. Después ya pensaré qué quiero hacer.

P. Mayo de 2012 coincide con el fin del mandato del gobernador actual…

R. Y con tantas cosas…

(Noticia extraída de El País)

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