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Innovar o morir en los tiempos actuales


Los tiempos cambian y con ellos los modelos de negocio. Renovarse es una tarea que requiere esfuerzo y tiempo, pero garantiza la supervivencia empresarial.

En un mundo tan cambiante como el actual, el que se para muere. Los modelos de negocio se encuentran en constante transformación, las nuevas tecnologías han hecho de la competencia una carrera de obstáculos en la que sólo gana el primero que se haya lanzado a poner en práctica una idea. A las organizaciones no les queda más remedio que evolucionar y adaptarse al medio, porque el mercado penaliza a los que no innovan.

Ejemplos hay muchos. Desde la empresa Canon, que en la década de 1960 decidió entrar en el mercado de las fotocopiadoras, dominado por Xerox, y consiguió un éxito sin precedentes al centrarse en el sector doméstico; hasta Yamaha, que en 1980 revitalizó el negocio de los pianos a través de la tecnología digital.

Identificar un nicho de negocio aún no explotado, redefinir el cómo, o rediseñar y mejorar la empresa no sólo es necesario, también resulta imprescindible para sobrevivir. No se pueden esperar resultados distintos haciendo siempre lo mismo, por eso “toda empresa debe transformarse y adecuarse a los mercados cambiantes, a las nuevas necesidades de sus clientes, sacar partido de las nuevas tecnologías y vivir permanentemente en la búsqueda de la mejora de la productividad”, insta Juan Pedro Moreno, socio director de Accenture.

Superar retos
Según Luis Soler, socio de Odgers Berndtson, hay una serie de aspectos clave para convertir a una compañía de corte tradicional en una empresa innovadora: “Primero, escuchar al mercado y a la red comercial para tener en cuenta qué es lo que exigen ahora los clientes. Después, fomentar un ambiente de creatividad y de cultura de intercambio de ideas y conocimiento. En tercer lugar, crear un equipo capaz de afrontar la transformación y la innovación. Un liderazgo activo que apoye a la plantilla en el cambio es el cuarto paso. El quinto es dotar de mecanismos flexibles a la empresa. Finalmente se deben desarrollar modelos de financiación creativos identificando constantemente los canales y geografías más rentables para su negocio”.

Se trata de pasos imprescindibles que “deben estar impulsados desde la alta dirección, con un estilo de mando participativo que fomente un entorno colaborativo y un adecuado nivel de comunicación corporativa”, apunta Juan Antonio Bordas, socio responsable del programa de innovación de Deloitte. Y es que la transformación no pasa únicamente por la incorporación de talento a las plantillas o la apuesta por las nuevas tecnologías. Sin embargo, el cambio más importante es el cultural porque, en definitiva, “es el que lleva más tiempo para que cale en las compañías”, señala Ana Castro, directora de comunicación de Havas Media España.

Evolucionar hacia una compañía creativa, con una forma de actuar distinta a la acostumbrada no es tarea fácil, y para algunas empresas es una labor imposible pues confunden innovar con conseguir mejoras mínimas. Como indica José Manuel Casado, presidente de 2C Consulting, “muchas organizaciones hablan de innovación, pero el contexto corporativo no lo permite. Es más, en un gran número de ocasiones, los sistemas de reporting, control y gestión de resultados, lejos de fomentar la innovación la aniquilan. Peor aún, muchas de las grandes firmas y un gran número de directivos reprimen la capacidad creativa de sus empleados a base de sanciones y castigos, algo que tienen incorporado en su sistema de evaluación del desempeño y promoción”. El propio ADN de muchas empresas frena los procesos creativos, pues para inventar y poner en marcha cosas nuevas “hay que dar confianza y libertad al equipo y los procedimientos de premio y castigo que sacrifican al que se equivoca no mantienen una dinámica de fomento de la innovación”, defiende Casado.

Cuestión de dinero
La financiación es otro escollo que deben salvar las empresas decididas a cambiar a una estrategia más creativa. Sin embargo, “este problema se traduce en la aportación y el impacto que implican las nuevas soluciones, los productos y los servicios en el negocio. A mayor impacto, el retorno suele llegar a más largo plazo y las innovaciones incrementales o de menor impacto se ejecutan de manera más cortoplacista”, explica Bordas. Por eso, Juan Pedro Moreno considera que una inversión como ésta “se debe planificar, medir y gestionar. Sus resultados no son inmediatos, pero se puede medir el retorno de la inversión (ROI)”.

Al margen de la inversión material, Bordas advierte de que “se debe tener en cuenta que hay que dedicar de forma consistente en el tiempo recursos personales, es decir, horas del personal interno al proceso de innovar, especialmente en todo aquello que tiene que ver con la cultura corporativa, análisis de cambios en el modelo de negocio, en la prestación del servicio, etcétera”. En cualquier caso y con independencia de la cuantía que suponga un reto como éste, el socio de Accenture opina que “los cambios son efectivos y aquellas empresas que mayor y mejor atención y capacidades han desarrollado en torno al capital intelectual han conseguido mejorar su productividad, y mostrar un mejor comportamiento que la media de sus sectores, incluso en tiempos de crisis”.

Innovar no es sinónimo de derrochar, y casos como Apple, BBVA, Inditex o Mercadona, entre otros, así lo demuestran. Estar en la cresta de la ola cuesta, adaptarse a los cambios lleva su tiempo y, en muchos casos, fuertes inversiones. Moverse al ritmo de los nuevos tiempos es esencial.

Las claves para cambiar en RRHH
Mejorar en este área es posible. Este cambio está ligado a la estrategia de la firma y la implicación de la alta dirección es imprescindible para conseguir avances como:

1. Área de nóminas. Casi todas las compañías disponen de una intranet donde cada trabajador puede consultar su sueldo.

2. Retribución flexible. Ya hay empresas que ofrecen a su plantilla la posibilidad de dedicar parte de su salario a beneficios sociales como seguro médico, guardería, etcétera.

3. Formación. El uso de las plataformas de ‘e-learning’ está ya bastante extendido.

4. Selección. Las nuevas tecnologías y las redes sociales se utilizan para buscar talento.

Fuente: Rosa Martínez, consultora senior de RRHH y Educación Internacional de Michael Page.

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